lunes, 4 de enero de 2016

Semana 9. Walker a -7,5º El gran cambio

Semana 9. Walker a -7,5º El gran cambio.
04/01/2016

Las fiestas navideñas me han dado alas. Puedo desplazarme mucho más cómodamente y sigo sin tener dolor, al menos en la zona de la lesión. Los tobillos, sobre todo el izquierdo, me molestan un poco. Como un ligero picor. Puedo estar en pie bastante tiempo, aunque tampoco quiero abusar, salir a la calle sólo con muletas y moverme, lentamente, pero sin cansarme, aunque cuando llevo un rato en danza noto que las plantas, por la parte de los talones me duelen un poco. Espero que sea la falta de costumbre.

He bajado a por el pan aprovechando el sol que nos ha acompañado estos días atrás. Ha sido toda una experiencia, más de media hora ida y vuelta, pero no ha supuesto un esfuerzo exagerado. Las muletas me sirven de apoyo, aunque sin ellas soy capaz de andar y mantener el equilibrio, sobre todo por casa. La silla está aparcada, de momento la tengo en reserva por si acaso, y he ido al cine y al médico ya sólo con los bastones. Me encuentro mejor cada día que pasa. Ayer sin ir más lejos bajé al centro comercial para ver a mi amigo César, ha tenido un incidente en el Pirineo y el resultado ha sido una lesión en la rodilla. Tiene pupa, pero es un tío fuerte y sé que lo superará, no es la primera, y tiene mucho apoyo y más moral. Ánimo César, que tenemos cosas pendientes.

Moralmente, muy animado, con muchas ganas de ir la semana próxima al médico. Espero que me libere ya el bloqueo en el tobillo de la bota y me cuente cuándo empezaré la rehabilitación, pues ya necesito movimiento y empezar a ver avances de cara a mi lesión, pues de momento ha sido todo reposo y aprender a manejarme con la silla y las muletas, pero ya quiero sentir que puedo moverme. 

Sigo con mis ejercicios en casa. Muevo los pies arriba y abajo, sin forzar, como me dijo el doctor. No veo que los mueva mucho más que hace un par de semanas, en la extensión del tendón noto como que no da más de sí, aunque tiene un movimiento “aceptable”. Los gemelos siguen fláccidos, si me concentro, el derecho lo muevo algo más que el izquierdo.

He hecho algún apoyo, sobre todo en la cama y en la ducha. Ya no tengo ese miedo a plantar el pie. Si clavo los talones puedo moverme y no noto dolor alguno, pero sigo con mucho respeto a cualquier movimiento forzado, aunque, como digo, cuando no tengo las botas voy ganando en seguridad. A veces me salen movimientos reflejos “naturales” y me da mucha alegría. 

Lo peor sigue siendo subir y bajar escaleras, pues el bloqueo de la bota hace que tenga que hacerlo de lado, aunque con las muletas, o mejor el pasamanos, me defiendo bastante. Ayer incluso me atreví con las mecánicas, primero subir, con mucha atención, pero con decisión y seguridad llegué arriba. Bajar fue parecido. Buenas sensaciones.

Una de mis grandes preocupaciones, bajar a diario a rehabilitación, la tengo casi resuelta. Mi primera intención era buscar a alguien que pudiera llevarme y traerme, con mi coche, ofrecer alguna “gratificación”, pero es algo complicado. Dedicar un tiempo todos los días de la semana no es tan fácil. Pero con los avances de los últimos días he estado mirando por Internet las posibilidades del transporte público y la combinación no es mala, autobús y Metro, las dos estaciones con ascensor, así que si lo cuadro con algún amigo que baja a diario a Madrid me aventuraré al mundo del abono transporte, invertiré más tiempo pero precisamente ahora tampoco es que tenga demasiados planes. Una cosa más.






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