lunes, 25 de enero de 2016

Semana 12. Primeros ejercicios.

Semana 12. Primeros ejercicios.
25/01/2016

Y llegó el tan esperado momento de ir a Rehabilitación. Me baja Pablo, compañero de La Cabrera, y me deja en la Clínica a las 8.30, como hasta las 9.30 no tengo cita y no sé cómo va aquí el tema de los horarios, me paso por la cafetería, tomo un café, hago tiempo y a las 9.15 me bajo a Fisioterapia. 

Lo primero, me presentan a Cristina, será mi Fisio, y me echa un vistazo general, movilidad, dolores, cicatrices. Todo parece estar en orden. Me dice los ejercicios que haré todos los días, y al final, cada jornada, me verá ella.

Comienzo con un ejercicio de inversión-eversión, mecanoterapia de flexión dorsal-plantar, vamos que me pongo en un aparato, me sujetan el pie con unas correas y a darle arriba y abajo, el primer día 10 minutos con cada pie, el resto, 15. Me empleo a fondo, veo que la gente se pone a charlar y le da al pedal alegremente. Yo intento concentrarme en llevar el pie al máximo en cada movimiento, vigilando el comportamiento del tendón/gemelo. A lo largo de la semana voy viendo que el gemelo toma algo de forma y se mueve.

Después de la flexión paso a electroestimulación, 15 minutos de corrientes en ambos gemelos. Me tumbo en la camilla con los pies en ángulo recto contra la pared. El cosquilleo es hasta agradable y me relajo un rato mirando al techo.

Por último, me siento en una butaca y con una toalla en el suelo hago ejercicios “intrínsecos”, moviendo los dedos de los pies como si quisiera coger la toalla, 15 minutos con cada pie. Alterno uno y otro y hago un total de 20/25 minutos.

Para terminar, paso a una sala con Cristina y me va moviendo el pie, suavemente a un lado y otro y forzando un poco arriba y abajo. No noto nada de dolor, así que se va empleando cada día un poco más fuerte. Luego, boca abajo, me va repasando el tendón a ambos lados y “pellizcando” la cicatriz, supongo que para ir despegando un poco el mazacote. Tengo el tobillo “fino”, pero el tendón está bastante ancho y algo amorfo. Espero que se vaya estilizando con todo este ejercicio.

Y así los cinco días. El lunes pregunté que si hacía algo por la tarde en casa, y las dos auxiliares contestaron al unísono “Descansar”, bueno, les dije que me gustaría aprovechar un poco el tiempo, pero sin forzar, claro, y me dijeron que, como mucho, un poco el ejercicio de la toalla. Caminar sin abusar y que poco a poco.

La vuelta a casa ya es un poco más aventura. Camino diez minutos (a mi paso) hasta el metro, allí bajo todo escaleras mecánicas y tengo cuatro estaciones hasta Plaza de Castilla, desde donde sale un bus cada hora hasta casa. Los horarios no cuadran mal, así que en dos horas y cuarto estoy en casita, sin caminar mucho y sin subir y bajar escaleras.

Ya voy poniéndome en pie, día a día he notado mucho cambio. El primer día, apenas mantenía el equilibrio, y tenía que apoyarme, era una sensación extraña, como de mareo, pero noto que voy a mejor, ya incluso he dado algún pasito y entro y salgo de la ducha en pie, con mucho cuidado, eso sí. Ya puedo quedarme de pie en equilibrio.

Me queda poco más de una semana con las botas y ahora mismo no me veo muy capaz de caminar con zapatillas y sin muletas, me encontré al doctor en la cafetería y se lo comenté, me contestó que notaré mejoría día a día y que me verá en consulta para hacer el cambio. Probaré en casa antes, para ver sensaciones.

Con las botas puedo andar medianamente bien, lento pero seguro, paseo y disfruto a mi ritmo de la libertad de volver a caminar…






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