Semana 15. “100 días”.
08/02/2016
Empiezo la semana con muchas ganas. Ese nuevo
ejercicio de elevar los talones me supone un reto que tendré que superar. Es
duro al comienzo, pero con el paso de los días voy viendo que me cuesta menos y
el viernes, al fin, elevo con fuerza y me mantengo arriba, incluso soltando la
mano de la pared para mantener el equilibrio. Me voy superando.
Igualmente, el viernes, Cristina me dice que para
el lunes próximo iré poniendo más peso en el plato y que haré también el
movimiento lateral, izquierda derecha.
Todas las tardes salgo a caminar, entre una y dos
horas, intento alargar lo que puedo, y veo que voy más cómodo por la tierra que
por el asfalto. A veces noto los talones cansados, y siento como un ligero
picor por dentro, por otra parte, tengo la piel más suave que nunca, tanta
crema hidratante, masajes y cuidados, hace que mis pies luzcan como nunca.
El
miércoles, después del ejercicio de elevar los talones sentí molestias
en la zona de la cicatriz izquierda. Un picor y una sensación de rigidez. Se lo
comenté a Cristina, y después del masaje me aplicó hielo durante diez minutos.
Me alivió bastante y salí caminando de la clínica mucho mejor, pero al llegar a
casa, después del bus, noté de nuevo la misma sensación, así que me volví a
aplicar hielo y desapareció la molestia. El jueves y viernes, durante el
masaje, me ha probado la fuerza del pie, tanto hacia arriba como hacia abajo,
sujetando y yo apretando en sentido contrario, la sensación es buena.
El fin de se semana me animé a coger el coche el
viernes fui a recoger a Paula. Los primeros kilómetros me resultaron extraños,
incluso un poco molesto con el embrague, pero a la vuelta iba con mejores
sensaciones. El sábado bajamos al cine y ya me encontré mucho más cómodo, al
fin y al cabo es muy rutinario.
Esta semana he completado las primeras 20
sesiones de rehabilitación, siento que no he hecho una gran variedad de
ejercicios y el esfuerzo, salvo el ejercicio de elevar los talones, me parece
muy suave, pero puedo decir que me encuentro mucho mejor. Buena movilidad, poco
dolor (algo de rigidez a veces), y el tono del gemelo ya es mucho más
“aceptable”. Caminar ya no me agota tanto. El miércoles pasé por el roco y
estuve haciendo algunos ejercicios a ras de suelo, para ir recuperando fuerza
también en brazos y dedos.


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