martes, 3 de noviembre de 2015

Lunes 2 de noviembre. La operación.

Lunes 2 de noviembre. La operación.

A primera hora llegan las enfermeras, hoy no hay desayuno. Pasa el anestesista,  los médicos, me informan sobre la operación, así que ya solo queda esperar.

Pasa el tiempo y no vienen a recogerme. Me llaman por teléfono de Mapfre, maldito papeleo, que les falta el parte firmado por mí, que si no, no pueden autorizar la operación, no me lo puedo creer, le saco una foto y se lo mando por correo electrónico, y al rato vienen a buscarme, increíble tanta burocracia, menos mal que estoy bien, si llego a estar en malas condiciones no sé qué hubiera pasado.

Me bajan a quirófano, menudo ambientazo, todo gente joven, es lunes y les digo que ojito, que estén atentos. El médico me dice que estuvo de fiesta el finde, era Halloween, y le digo que ponga toda su atención, que son mis dos piernas.

Me sedan un poco y al momento me ponen la anestesia, epidural, así que les oigo hablar, como muy lejos, y noto que me hurgan, pero como si fuera un masaje.

En cuanto me quiero dar cuenta me están sacando del quirófano y me llevan a la sala de reanimación. Estoy consciente del todo y se me ha hecho muy corto, calculo que han tardado como una hora y cuarto. Estoy en la sala, y me parece un poco absurdo, pues veo a la gente entrar y salir y yo ahí, tan tranquilo, así que me suben a la habitación y me dan de comer.

Nuria va a recoger a Paula y echamos la tarde allí con mis padres y mis hermanas. 

Las piernas se van despertando, es una sensación muy extraña, pues tenía todo (TODO) dormido, y veo que aún hay cosas que no despiertan, me tranquilizan, es normal. Me dicen que tengo que expulsar la anestesia, pero como no siento nada no puedo, así que me avisa que si no lo consigo, me tendrán que poner una sonda, y se obró el milagro…

Pasan los doctores a verme y les pregunto que cómo fue la operación, me dicen que muy bien, que tenía rotura total de ambos tendones, pero que ha quedado todo bien cosido y que va a quedar como nuevo.

Cenita y a dormir, mañana para casa.

Según se acerca la noche y la anestesia deja de hacer efecto, noto molestias en los pies, parece que me bombean, una sensación como cuando te aprietas mucho las botas y te molestan hasta los cordones. Así que me ponen una bolsa de Nolotil por vena, al rato se asoma la enfermera y le digo que no mejora, así que me pone un chute de morfina que hace que pueda descansar toda la noche, Esperaba ver algunas luces de colores o sueños alucinantes, pero no, tan sólo me quedé relajado.


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